jueves, 17 de mayo de 2018

¿Más ayuda a la investigación o más ayuda a Elsevier y Clarivate? (I)


Continuamente leemos noticias y manifiestos diciendo, no sin razón, que lo invertido en investigación en España es muy escaso.

Sin embargo hay muy poco interés en informar, con un mínimo de detalle y transparencia, cómo se aplican los presupuestos existentes. Sobre todo en el capítulo de publicaciones científicas, que como veremos no son unos presupuestos tan magros.

Veremos que hay un gasto considerable en revistas científicas de pago (Elsevier y Clarivate, antes Thonsom-Reuters, gasto que se centra mayoritariamente en estas macroeditoriales ---oligopolios más bien--- , pero no exclusivamente), veremos igualmente si es necesario ese gasto, al menos en esa proporción.  Y si responde a criterios de utilidad pública, a los intereses de la comunidad española y europea, y a los propios criterios de la investigación, los que hay que tener en cuenta para su desarrollo  y fundamentación.

En conclusión, nos planteamos ¿qué es peor, que no se invierta o que lo que invertimos vaya a satisfacer fines no deseables, o incluso contrarios a lo que pretendemos?  Si fuera lo segundo, podríamos concluir que sería mejor no invertir un céntimo de euro más de los contribuyentes españoles. Al menos hasta que no se racionalice esa inversión con arreglo a los intereses de la ciencia y de la comunidad nacional,  y que se haga de una forma eficiente:

1. El coste y la eficiencia de la prestación.-


No hay, hasta donde sabemos, estudios que relacionen el coste, en sus diversas modalidades (acceso corporativo, acceso individual, acceso en comparación con el acceso a autoarchivos, …) con la eficiencia de dicho acceso medida o valorada en términos de rendimiento a través de investigaciones, calidad de éstas, o tan siguiera con índices de citación en otros trabajos científicos como medida de su influencia.

Sin embargo sí tenemos datos particulares sobre costes a centros y universidades seleccionadas de forma significativa. En particular sobre las inversiones hechas por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT).

Así por ejemplo tenemos datos publicados por Teknautas y El confidencial sobre cantidades pagadas por el CIEMAT  a las editoriales de Elsevier entre 2014 y 2017, y por un Informe de Iberdidac, asociación empresarial del sector educativo español (Abril, 2018),  sobre pagos del CIEMAT, universidades y otras administraciones españolas a editoriales científicas para dotar a bibliotecas.

En el primer caso, el servicio  Teknautas y El confidencial, según declaran,  lograron, tras muchas vicisitudes, tener acceso a la relación de cantidades que pagó en 2017 el CIEMAT por acceder a la editorial Elsevier y a las estadísticas individuales de consulta.  A partir de esos datos dicen que “En total, la institución pagó 305.000 euros por la suscripción anual a 52 revistas del conglomerado editorial Elsevier, que se consultaron en no llega a 43.600 ocasiones en los trece meses que van entre enero de 2017 y de 2018.”

Como casos particulares señala

“La suscripción más barata fue a la revista 'Cell Stem Cell', sobre investigación en células madre. Pese a que el CIEMAT cuenta, a priori, con una rebaja en la suscripción, pagaron 1.928 euros por una suscripción de 12 meses en papel y digital. Para una persona cualquiera, una suscripción a la revista por los mismos conceptos cuesta 345 dólares o 280 euros. Es decir, el CIEMAT pagó 24 veces lo que usted pagaría por un año de 'Cell Stem Cell', que irónicamente no ofrece una opción de suscripción institucional.

La más cara fue una suscripción conjunta a dos revistas, 'Thin Solid Films' y 'Organic Electronics', por 17.953 euros. Más irónicamente aún, adquirir por separado estas dos revistas en una suscripción institucional saldría más económico a la institución: 17.140 euros.

Esto no empece para que Elsevier, en un giro difícilmente justificable desde su tradición y su modelo, opte, en consonancia con los nuevos tiempos y las nuevas corrientes de opinión de la comunidad científica y de las instituciones, por apoyar la edición propia en open access como una modalidad propia de edición, para quien así lo demande. De manera que muchas de las publicaciones y artículos, cuyo acceso vende, las ofrezca igualmente en modalidad de acceso abierto. Sin embargo,  para paliar las posibles pérdidas que se deriven, cobra a los autores e indirectamente a las universidades lo que se llama significativamente  el  article processing charge (APC). Esta carga, en el caso de Elsevier, según los datos de la publicación de la Universidad de Cambridge Scholarly Communication (Comunicación Académica), en un especial dedicado al aumento del APC , que más abajo ofrecemos, supone pasar de cobrar 100 dólares  por artículo a 5.000.

Hay que decir que muchos de los autores practicamos, como medio de revisión por pares y como metodología de trabajo científico, el autoarchivo. Esta práctica se lleva a cabo mediante preprints, blogs científicos, o redes sociales académicas. Subiendo borradores abiertos, o los propios artículos sometidos a debate y comentarios. En este último caso es lo que se conoce como autoarchivo, que se lproduce reduciendo el periodo de embargo que la revista o la editorial practica sobre el artículo, o simplemente eliminándolo como es el caso de RED. Constituye por otro lado, junto con los datos, los borradores y los contenidos de los debates, la literatura gris, la grey literature que subimos a Mendeley, Research Gate o Academia.edu, arXiv, eLis, OSF,…  Son artículos que luego publicamos, o bien consultamos los de otros colegas que comparten sus artículos a pesar de publicarlos en revistas de Elsevier o de Clarivate. Esta forma de trabajar, considerada más productiva para el trabajo científico en redes, es lo que se llama opciones oro y verde del estándar Sherpa-Romeo, que en España se conoce como Dulcinea. Prácticas más eficientes y directas para la investigación y que de forma colateral hacen tanto más inútil  el gasto de las universidades en suscripciones.

Pero volvamos a las grandes editoriales. No obstante los dicho, las universidades, los gobiernos, los órganos de decisión y de evaluación de la calidad en la producción científica (ANECA y CNEAI) y, todo hay que decirlo, un considerable sector de los propios investigadores   argumentan que la edición en Elsevier y Clarivate proporciona una garantía de calidad que no ofrecen otros medios como las revistas publicadas por investigadores o asociaciones de investigadores, o los propios repositorios de universidades y de entidades públicas. Esta idea se traduce en que los fondos invertidos en suscripciones a revistas de Elsevier y de Clarivate son abono para la investigación. Constituye en definitiva una forma mimada y privilegiada de supuesto apoyo a la producción científica. Como consecuencia inevitable se piensa que los artículos indexados en Scopus o en WoS son de calidad en proporción al intervalo intercuartílico (lo que vulgarmente se llama cuartiles) donde están posicionados. Esta idea es trasmitida a las comisiones asesoras de evaluación de ANECA y de CNEAI. De hecho en España, y como copia mimética en Latinoamérica, los baremos de apoyo a la carrera investigadora establecen, como criterio preferente de calidad, los índices de Scopus y WoS, es decir de Elsevier y Clarivate. Así aparecen en las normas que regulan los sexenios y tramos de investigación, la acreditación para el acceso a los cuerpos y modalidades de desempeño universitario, la concesión de proyectos de investigación oficiales, etc.

Se podría decir en definitiva que invertir en suscripciones a Elsevier y a Clarivate es invertir en la investigación. Pero antes observemos los siguientes datos:

Fuente: Elaboración de El Confidencial. Created with Datawrapper.

En España las universidades han pagado casi lo mismo que en EE UU. Pero no obtenemos precisamente el mismo, o parecido, resultado. Hay notables diferencias en lo que obtienen las universidades de este país (Harvard, MIT, etc) y las españolas. Tampoco hay una correlación directa entre lo que invertimos y el resultado que obtenemos si comparamos España con países como Reino Unido (con universidades como Cambridge, Oxford, etc,), Alemania, Finlandia o Nueva Zelanda. 

En este estado de cosas, cuando la gente pide que se invierta más en investigación, implícitamente ¿no está pidiendo que se dé más dinero a Elsevier y a Clarivate? ¿Qué intereses hay detrás de las campañas de chain.org y similares? Al menos podríamos preguntarnos cui prodest ¿quién sale beneficiado con este estado de cosas? La pregunta vale igualmente para Brasil y Argentina.

Por lo demás esta tendencia es justo la contraria de lo que preconiza la UE:

Hay tres conceptos claves que la UE puso demanifiesto con énfasis y que recogí en el post Citación, calidad e innovación en edición científica, y en mis intervenciones en MEDES 2017 y en Lisboa (9th World Conference on LearningTeaching and Educational Leadership): El autoarchivo, como garantía de que la edición en abierto respondía a la filosofía con la que se había creado y de la potencia de la investigación apoyada con los medios y entornos sociales y tecnológicos: Difundir la ciencia en el proceso de su investigación. Y sobre todo las prioridades de las opciones oro y verde de la difusión de la ciencia en abierto.

Sobre esto podemos ver lo dicho en otro  post de este mismo blog.


El segundo documento a que hacíamos referencia es el informe de Iberdidac, asociación empresarial del sector educativo español (Abril, 2018) titulado "Informe demanda pública para el servicio de las bibliotecas de universidades públicas españolas".

Según él, éste es el gasto demandando en el concepto de revistas científicas digitales, dentro del plazo de tiempo transcurrido desde 2014 a la actualidad:


IMPORTE ANUAL DEMANDADO AÑOS 2014 – 2017

Con respecto a los dos últimos años los datos son los siguientes:

IMPORTE DEMANDADO POR ORGANISMO AÑO 2016

IMPORTE DEMANDADO POR ORGANISMO AÑO 2017

En ese mismo periodo la revista RED, con índice H5=19 y mediana H5=34, ha gasto 0 (CERO) euros, de un presupuesto asignado de 2.000€, pero que no se ha podido generar.
El total del CIEMAT por ese periodo es
IMPORTE DEMANDADO POR CIEMAT AÑOS 2014/2017

En los siguientes posts hablaremos de qué intereses y poderes hay detrás, acerca de si el open access  es, él sólo, la solución. a qué intereses y criterios obedecen las grandes editoriales de revistas científicas y de si reflejan la realidad los índices de impacto de WoS y de Scopus.


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