martes, 16 de enero de 2018

En Open Access, y en las elecciones a rector de la Universidad de Murcia, no es oro todo lo que reluce

Hace más de  diez años publicábamos esto sobre Acceso Abierto, y esto y esto también.  

Entonces la difusión de investigaciones en Open Access estaba muy bien, era una opción avanzada, una alternativa a la rígida edición científica de las editoriales tradicionales que monopolizaban académica y económicamente los canales de difusión de la ciencia, ahogando la producción y la economía de las universidades y de los centros de investigación. Era una disrupción y un desafío frente el monopolio de las élites conservadoras académicas, para las cuales lo principal era la forma, la liturgia, de la literatura científica. En aquella época, para presentarte a la acreditación estatal de España, como profesor universitario, hacía falta presentar en papel y en cerrado tus publicaciones. Te rechazaban los artículos en formato electrónico y en acceso abierto porque (sic) los consideraban "sinónimo de baja calidad". A quien suscribe le sucedió. O peor aún, consideraban en esa época que el Open Access era un movimiento friki radical.

En 2005 publica Frederick J. Friend en RED EL APOYO DE LAS AGENCIAS DE FINANCIACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN AL ACCESOABIERTO  y  Reme Melero Acceso abierto a las publicaciones científicas:definición, recursos, copyright e impacto, en El profesional de la información. En estos trabajos se demuestra con rigor que eso no era así, que el Open Access era una realidad tozuda que se impondría de forma inminente por la fuerza de los hechos. Así sucedió.

Fue a continuación. El Open Access fue aceptado como opción preferente o única, primero en grandes universidades de excelencia ---Havard, en 2008, MIT, en 2009, …--- y luego fueron las administraciones y agencias nacionales universitarias ---en UK, 2014, Alemania, en 2017, Francia, en 2016…--- las que impusieron el Acceso Abierto como forma preferente cuando no exclusiva, de publicar, frente a las políticas abusivas e insostenibles de las grandes editoras científicas.

Lo peor es que actualmente, como veremos, ya no es el acceso abierto lo importante: Los editores monopolistas le han dado la vuelta al asunto con el  article processing charge (APC). Lo importante es que, por un lado, los máximos responsables de la ciencia en nuestro país no tienen ni idea de por dónde van los tiros ahora. Están desfasados, creen que lo importante es publicar en acceso abierto sin más, cueste lo que cueste. Y, por otro, que los candidatos a rectores, los que más deben velar por los intereses de la comunidad investigadora (no por el interés electoralista del terruño como ya dijimos en un anterior post) no se han enterado de la película, ni llevan camino de enterarse: No aparecen ni por equivocación, ni en sus proclamas ni en sus programas, ninguna referencia al apoyo de la difusión de la investigación, ni la repercusión en la carrera investigadora, ni la de sus unidades o proyectos. Si bien se llenan la boca con la palabra excelencia, quejándose de los bajos presupuestos de la investigación (no sabemos para qué los quieren aumentar si en paralelo no justifican ni detallan en qué lo van a invertir. ¿Para qué o para quién piden el dinero de la investigación?).

Y para muestra un botón:

Hace unos días se publicó el PLAN ESTATAL INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TÉCNICA Y DE INNOVACIÓN 2017-2020, (aquí está el PDF), aprobado en el último consejo de Gobierno del año , el 29 de diciembre, ver nota de prensa.

Con curiosidad, como no podía ser de otra forma, examiné con urgencia el documento, buscando todo lo que tuviera que ver con la difusión de la ciencia, las posibles políticas, caso de haberlas, cuál era su contenido y el apoyo, así como en su caso el tratamiento que pudiera darse por la máxima instancia, el Gobierno, a estos temas.

Hay tres conceptos claves que la UE puso demanifiesto con énfasis y que recogí en el post Citación, calidad e innovación en edición científica, y en mis intervenciones en MEDES 2017 y en Lisboa (9th World Conference on LearningTeaching and Educational Leadership): El autoarchivo, como garantía de que la edición en abierto respondía a la filosofía con la que se había creado y de la potencia de la investigación apoyada con los medios y entornos sociales y tecnológicos: Difundir la ciencia en el proceso de su investigación. Y sobre todo las prioridades de las opciones oro y verde de la difusión de la ciencia en abierto.

Pero volvamos al documento del Gobierno. En el gráfico 8. RETOS Y OPORTUNIDADES DEL PLAN ESTATAL DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TÉCNICA Y DE INNOVACIÓN 2017-2020 se hace referencia al acceso abierto como contribución a la difusión de la ciencia, en ningún caso como un elemento consustancial de la nueva metodología de la ciencia abierta.

En el apartado 5.2, pág 23, es donde más se acerca al concepto de autoarchivo, sin mencionar el concepto y sus características, su filosofía y por qué es así. Dice:

2. TRANSPARENCIA Y RENDICIÓN DE CUENTAS de las ayudas concedidas y del proceso de concesión de las mismas, incluyendo:
(…)
- ACCESO ABIERTO A RESULTADOS Y DATOS DE INVESTIGACIÓN de las actividades de investigación subvencionadas con recursos públicos. Los trabajos publicados en revistas científicas financiados a través del Plan Estatal se depositarán en repositorios [¿van a permitir eso Elsevier, Scopus, etc? ¿ qué medidas van a poner en marcha desde el gobierno?], institucionales y/o internacionales, en abierto teniendo en cuenta las características específicas de las distintas materias [no dice cómo ni qué modalidades van a utilizar, ni qué medidas se van a poner en marcha para contrarrestar los derechos y los embargos impuestos por las revistas] (…)

Por supuesto no habla de las revistas de asociaciones de profesores, de departamentos, de centros de investigación, de los preprints y otros recursos para gestionar el material gris, del autoarchivo de autores y de las revistas, es decir de las opciones oro, y sobre todo verde.

Sin embargo en este punto central del documento se reserva el derecho de pernada actual (para la explotación comercial de los resultados obtenidos) de las grandes editoriales:

No obstante, se respetarán todas las situaciones en las que los mismos han de protegerse por razones de confidencialidad, seguridad, protección, etc. o cuando los mismos sean necesarios para la explotación comercial de los resultados obtenidos.

En la página 32 vuelve a mencionar acceso abierto. Por supuesto sigue sin decirse nada  de autoarchivo ni de anular el efecto del article processing charge (APC), que empeora las cosas con relación a la situación anterior.

Simplemente se hace una declaración hueca y voluntarista, sin contenido:

El Plan Estatal a través de las actuaciones que financia tiene como objetivo promover el acceso abierto a resultados y datos de la investigación así como impulsar un modelo de investigación responsable y abierta a la sociedad
(…)
El impulso a la adopción de los principios de acceso abierto a los datos de investigación (FAIR27) por parte de las comunidades científicas e instituciones de investigación, y el reconocimiento de los trabajos publicados en acceso abierto en repositorios institucionales y temáticos como parte de la actividad investigadora y de los resultados de la investigación financiada a través del Plan Estatal.

Palabrería hueca nada más. Que dicho así lo único que hará será compensar mediante un crecimiento astronómico del article processing charge (APC) a las editoriales por la supuesta disminución de ingresos que suponen estos conceptos. A esto es lo que dedicarán las inversiones y los fondos públicos. 

Por tanto, cuando, desde esta instancia u otras, se pide que se aumenten los fondos dedicados a la investigación ¿realmente se está diciendo que se entregue dinero a espuertas en concepto de APC a las grandes editoriales? 

Es esto lo que se deduce de la disposición oficial si no se dice nada más.

Y si no fíjense lo que ha sucedido ya y lo que viene. La publicación de la Universidad de Cambridge Scholarly Communication (Comunicación Académica)  en un especial dedicado al aumento del APC que han establecido las editoriales atribuido a open acces da los siguientes datos:


Publishers' Open Access article processing charges

Publisher
APC from
APC to
Fully OA or Hybrid?
$5000*
$5000
Hybrid
$705
$2770
Open Access
$600
$2700
Hybrid
$100
$5000
Hybrid
$400
$2250
Open Access
CHF 150
CHF 1800
Open Access
£890
£3,150
Hybrid
$1495
$2900
Open Access
$750
$3000
Hybrid
$3000
$3000
Hybrid
$500
$2950
Open Access
$800
$5200
Hybrid

Sólo como ejemplo:

Elsevier pasa de $100 a $5000.

SAGE de $750  a $3000

Taylor and Francis de $500 a $2950.

Wiley de $800 a $5200

Etc etc etc

No es ninguna broma

Volviendo al documento del Gobierno Español, esto es sólo lo que se dice al respecto del tema. Nada en las páginas en las que formalmente se dedica a hablar del Open Access y de los compromisos que conlleva.

Por supuesto en el apartado «HORIZONTE 2020» Y EL ESPACIO EUROPEO DE INVESTIGACIÓN (Pág. 10 y siguientes), tema mollar en Europa, tampoco se dice nada sobre el tema.

Contrasta este tratamiento con el que le da la Unión Europea y el propio comisario Moedas, tal como lo reseñé en el post “Citación, calidad e innovación en edición científica”  sobre la política 2020 europea proclamada por el propiocomisario del ramo, de la que se hace eco la revista Nature en un artículo titulado In dramatic statement, European leaders call for ‘immediate’ open access to all scientific papers by 2020.



En él se dice

What the European Union needs to do is require that its scientific output is deposited in institutional repositories, an option called Green OA. The Dutch government favors Gold OA, in which authors publish in an OA journal; the council does not express a preference for either route.
Lo que la Unión Europea necesita hacer es exigir que su producción científica se deposite en repositorios institucionales en una opción llamada Green OA (Opción verde: Autoarchivo antes y después de la publicación por los autores o por las repositorios). El gobierno holandés favorece Gold OA (Opción oro o amarilla: Autoarchivo  después de la publicación por los autores o por las repositorios), en el que los autores publican en un diario de OA; el consejo no expresa una preferencia por ninguna de las rutas.
Pero señala la necesidad del autoarchivo en todo caso.

Para los legos éstas son las opciones de calidad en la edición científica del Open Access conocidas como los estándares Sherpa Romeo, en España Proyecto Dulcinea. Las explicamos igualmente en el post Citación, calidad e innovación en edición científica

En estas estábamos cuando el pasado día 5 de enero, víspera de Reyes Juan María Vázquez anunció en su Twitter la publicación del Plan Estatal de Investigación Científica.

No puede resistir la tentación, y conociendo todo lo anterior, intervine. Así pues, con ese motivo tuve el intercambio de Twitts, que a continuación relato, con el profesor Vázquez, a la sazón Secretario General de Ciencia e Innovación en el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Intercambio  al que después se unión para apoyarle o ratificarle, no si entendiendo claramente de qué iba el asunto, el comisario europeo de Investigación, Ciencia e Innovación.de la Unión Europea Carlos Moedas.

Éste fue el pequeño diálogo










Después el twit de Moedas no he podido encontrarlo.

Hasta aquí el tema y el pequeño rifirrafe en Twitter, que pone de manifiesto la ausencia de referencias, y posiblemente de conocimiento, sobre lo que debería ser un punto clave en la difusión de la ciencia, y por tanto en su producción y en su financiación, en el Plan Oficial español, y en el conocimiento de sus adalides, en particular de uno de sus máximos responsables el Secretario General de la Ciencia y de la Innovación.

Pero ahora estamos en elecciones de rector. En la Universidad de Murcia se presentan cinco candidatos. Hasta donde sé en ninguno de los planes y programas figura el de la difusión de la ciencia, y su repercusión en temas como la carrera investigadora, el coste que supone y los recursos humanos y materiales que detrae y a cambio de qué. Teniendo en cuenta que una de las dos misiones claves de la universidad es la investigación, la otra es la docencia, y que todo lo demás debería girar en torno a esos dos ejes, cabría pedir que se hablase un poco más de esto y con un poco más de conocimiento, cuando no de detalle.

Pero no importa , el Profesor Vázquez  también fue candidato a rector en las pasadas elecciones. No habló de este tema. Las perdió, sin que tenga nada que ver con ese hecho, pero ahora es Secretario general de Ciencia. 

Que los candidatos actuales no pierdan la esperanza.

lunes, 18 de diciembre de 2017

El caso de Murcia como ejemplo. La elección de rector, su procedimiento, ¿está en la escala de la misión universitaria?

Mi amigo Pablo Artal ha anunciado su decisión de presentarse como rector de la Universidad de Murcia.

Al profesor Artal lo considero amigo basándome exclusivamente en los mensajes que nos hemos intercambiado a partir de algunos incidentes que él tuvo. Eran sobre las condiciones de entorno para investigar que se produce en determinadas ocasiones como Santo Tomás de Aquino, la valoración de estas actividades en la propia universidad, y las prioridades de los gestores universitarios de ese momento. Paladinamente el dilema se reducía a: botellón o investigación. Otro fue sobre paraciencias. En particular sobre la wifi académica (Eduroam y otras) como causa del cáncer, principio epistemológico sostenido por un profesor de Educación.

Entre los cinco candidatos que se han presentado, hay al menos dos más que también son buenos amigos míos. Lo que digo a continuación pienso humildemente que también puede ser de interés para ellos, para todos ellos.

Pero volviendo a la candidatura del profesor Artal, coincido en la casi totalidad de lo que suscribe en los cuatro documentos que he leído:

La columna de opinión en la Verdad “la ambición de una gran universidad” del pasado día 14, la entrevista en ese mismo diario , las declaraciones al diario La Opinión y la carta abierta dirigida a la comunidad universitaria.

Sin embargo disiento en un par de cuestiones, que no son menores, y en una cuestión de fondo en su análisis.

 La UM no va tan mal en todos los rankings. En el Ranking Web of Universities,  el ranking académico más grande de Instituciones de Educación Superior, publicado por  el Laboratorio de Cibermetría del CSIC,  sobre el desempeño científico e investigador de las universidades de todo el mundo basado en su presencia e impacto en la web[1],  la Universidad de Murcia figura en el puesto 15 de las universidades españolas, sólo por debajo de algunas universidades de Barcelona, de Madrid, la de Granada, la de Sevilla y la de Zaragoza, a corta distancia de la del País Vasco y por encima de la Carlos III  y de la Rey Juan Carlos de Madrid, de la de Salamanca, Valladolid, Rovira i Virgili, … y por supuesto por delante de la Jaume I:





Va además en el lugar 201 de Europa, por encima de la University of Plymouth, de la University of Essex, de la de Friburgo, la de Montpellier o la de la Ciudad de Londres, y a la altura de universidades como la Universität Konstanz.

Y en el ranking mundial va en el lugar 504, ¡uy!, por encima de prestigiosas universidades como la Thomas Jefferson University  y la Universidad de Nevada en las Vegas, de EE UU.  


En un ámbito distinto, pero también teniendo que ver con la presencia en la web científica, la Universidad de Murcia es la única universidad que tiene dos publicaciones entre las 20 primeras (top 20) revistas de Google Scholar[2] de todas las publicadas, total o parcialmente, en español. Son

Publicación
3.
Anales de Psicología
38
17.
Revista de Educación a Distancia
34

La distribución por entidades de las veinte primeras es:

Entidad
Sociedades (generalmente médicas, pero también educativas, de Psicología,...)
10
Agencias gubernamentales
2
Universidad de Murcia
2
Fundaciones
1
Universidad de Granada
1
Universidad de Huelva
1
Universidad de Sevilla
1
Universidad Islas Baleares
1
Universidad Javeriana Colombia
1
 TOTAL
20

Por lo demás, sobre este debate, el de la validez de los indicadores h como significativos de la relevancia de la producción científica, es agradable coincidir con el Dr. Artal, ya que él lo toma en su carta a los miembros de la comunidad UM como primer mérito.

La segunda cuestión es que la Universidad de Murcia tiene un alma dinámica e innovadora, algo que no es contradictorio con la ambición sino que va más allá: hay un núcleo de profesores relativamente amplio que tiene la pasión de investigar y de enseñar. Que es así lo demuestra que buscan nuevos caminos, o cómo utilizar las posibilidades que ofrece la tecnología digital para mejorar sus métodos de enseñar. No es gratuito lo que digo, he tenido la posibilidad de comprobarlo participando y analizando los resultados de una convocatoria singular, la primera que hay de esas características en la universidad española. Tiene que ver la enseñanza abierta y los recursos abiertos. 

La itinerancia hacia la apertura (iterating toward openness) constituye la investigación, la práctica y la implementación de métodos y recursos para aumentar la efectividad, la asequibilidad y el acceso a la educación postsecundaria, en palabras de Willey y de quien escribe. Este año se ha convocado la cuarta edición PARA PROMOVER PROYECTOS Y ACCIONES DE INNOVACIÓN Y MEJORA EN LA UNIVERSIDAD DE MURCIA. Pues bien, consta de dos líneas, y la segunda de ellas se ha dedicado en todas sus ediciones precisamente al APOYO A LA EDUCACIÓN ABIERTA: Esta línea de actuación tiene como objetivo primordial impulsar iniciativas relacionadas con la producción e integración de recursos y materiales abiertos en las distintas formas de docencia de la Universidad de Murcia, favoreciendo además aquellas que supongan el desarrollo de aspectos inclusivos y personalizadores, así como acceso universal y visibilidad

Ha sido pues un privilegio participar en la elaboración de una convocatoria que utilizaba desde los recursos ya clásicos, pero excesivamente delimitadores de la acción docente como son el Open Courseware, hasta pura y simplemente el uso vídeos de Youtube, de un canal. Pero la gracia o la originalidad no está en la herramienta o en el entorno tecnológico, sino en montar estrategias docentes, formas de operar con alumnos, que, siguiendo lo que dicen las investigaciones clásicas acerca de cómo se produce el aprendizaje, utilicen de forma eficiente y bajo control esos recursos abiertos. No ha sido algo trivial, ni fácil para profesores de ciencias duras. Para los demás tampoco. Pues bien, lo que demuestra lo que decía sobre el alma innovadora y la pasión por enseñar, ha sido la aceptación, amplísima, por los profesores. Cientos de profesores en más de cien proyectos han participado en las tres convocatorias.

Por lo demás, me alegra como he dicho que considere el índice h tan fiable y significativo como para ofrecerlo como primer mérito, el que resume todos los demás. Estoy de acuerdo. En este sentido echo de menos una declaración sobre la realidad de la edición científica, y lo que suponen las recientes normas de ANECA y CNEAI de privilegiar canales sesgados y con intereses divergentes a los de la comunidad científica, intrínsecamente y económicamente. Son insostenibles desde los dos puntos de vista. He tenido ocasión de verificarlo, en palabras directas y claras de la editora en jefe de Clarivate (antigua Thomson –Reuters), donde rechaza (provisionalmente, en los núcleos de WoS) nuestra revista alegando razones exclusivamente de política empresarial. Son ejemplares las decisiones en ese sentido tomadas desde hace tiempo por las universidades de excelencia de EE UU y ahora por las alemanas. Tampoco habla, Artal, de criterios de calidad de la edición científica y de la investigación basados en el autoarchivo: La difusión de la investigación en el contexto de su desarrollo, más allá del impacto o de la citación. Señalado por la Comisión Europea como la opción verde.

… y un tema de fondo. El orgullo de una universidad no es el del territorio. Es el de las comunidades de la ciencia, y el de las sociedades vinculadas a ellas. Así surgieron las universidades y no al revés. Pero se puede decir más aún: En la era del conocimiento y de las redes, la base territorial no puede ser una referencia para la ciencia. 

Ya sé que pretenderlo aquí y ahora puede parecer utópico, pero la referencia de las universidades no pueden ser las comunidades autónomas.  Por cuestión de escala: La escala donde se produce la ciencia no es la de unos pocos (o cientos de) kilómetros o de unos cientos de miles de habitantes, algún millón todo lo más. Temas como los Espacios de Banach, o la metacognición como referencia para el diseño instruccional, no pueden tener como referencia, o no es razonable que tengan como referencia principal, la de los intereses de la población de una región, como la de Murcia, por ejemplo, o incluso la de Cataluña o la del País Vasco. Sí lo es que la Región de Murcia conozca y se preocupe, en sus afanes propios y legítimos, por ubicar focos científicos y de rendimiento en educación superior en su territorio, como puede tener interés traer a Murcia una agencia europea, unos laboratorios o una industria de vanguardia en tecnología. Pero lo principal no es que los criterios por los que se rige una universidad sean los de la comunidad de habitantes (por mucho que sea una comunidad histórica o cultural) o de votantes, y menos los de la comunidad política, sino por principios de la propia dinámica de la ciencia en la escala de un contexto nacional, regional (de regiones en el mundo, como pueda ser Europa, Latinoamérica, etc.),  o de comunidades globales. 

Esto no quiere decir que haya que renunciar al alma murciana de la universidad. Y por supuesto el papel de las entidades políticas locales también es relevante. Pero hay que delimitarlo bien. Es fundamental en cuestiones como es garantizar que se respeten peculiaridades y singularidades inclusivas, como puedan ser las culturales. Y muy importante, de naturaleza clave: Que no se pierda la riqueza que suponen el conocimiento y el talento propio, de la región. Es decir, conseguir que el desarrollo del conocimiento repercuta en donde se produce, Éstos  son los auténticos desafíos y las disrupciones en la sociedad del conocimiento. Pero esto, por muy importante que lo consideremos, y lo es, debiera suponer  una intervención de los poderes regionales limitada a cosas de este tipo. Cuestiones como son, por ejemplo, afrontar las disrupciones universitarias, que no es poco, ahora no se hace.

Por lo demás la metáfora futbolística tampoco es muy afortunada. El aprendizaje, el estudio de cómo la gente aprende, constituye el objetivo de una ciencia tan dura como la nanotecnología, la Inteligencia Artificial (en este caso seguro que más), o los circuitos lógicos. Porque la complejidad de los mecanismos cognitivos que rigen el aprendizaje en los individuos es superior a lo que constituye el objeto de esos otros dominios científicos. Igual sucede con la educación que, además de lo anterior sobre el aprendizaje, implica conocer cómo se produce para organizar de forma eficaz la docencia. Y también sucede  con respecto a formar a investigadores noveles en competencias científicas para conseguir investigadores eficientes. En esto también ya pasó la época de la maestría como método exclusivo de formación investigadora. Una de esas estas competencias es la edición científica con la ayuda de las herramientas y entornos de la Sociedad del Conocimiento.

Sin embargo para muchos lo que sucede en la educación, universitaria en este caso, es muy parecido a lo que sucede con los entrenadores de fútbol. Todos somos expertos. Y el corolario es que discernir sobre ello está al alcance de cualquiera. Sin embargo eso no es así, ni siquiera en el  fútbol. Para conseguir la excelencia científica en planteles de investigadores, como bien sabe Pablo Artal, hacen falta no sólo estrategias, también una formación, y la creación de una cultura y de hábitats científicos. Cuestión que es común y transversal a equipos investigadores, departamentos e incluso universidades. Esa sensibilidad y esa relevancia no se improvisan en tertulias ni en campañas electorales. El interés y la atención a los planteamientos y a las ideas que se tienen de ellas, aunque no sea tan llamativo, sí es percibido por  una masa crítica: la que constituye el núcleo duro de profesores e investigadores.






[1] Con cuatro indicadores Presence Rank*, Impact Rank*, Openness Rank* y Excellence Rank*. Especial importancia tiene el rango de apertura, del que hablamos después, donde la UMU está en el puesto 778, muy lejos del que ocupa en el rango de presencia en la web 252, y que habrá que averiguar ese déficit a qué se debe.

[2] Clasificadas por índice h5 y mediana h5